Salud y adaptación.

SALUD Y ADAPTACIÓN.

La salud puede ser entendida de muchas formas. Una de ellas es ‹‹nuestra mayor o menor capacidad de adaptarnos a los cambios que se producen en nuestro entorno››.

Decimos de alguien que ‹‹es muy sano›› o que ‹‹está muy saludable›› cuando observamos que se puede adaptar con facilidad a las situaciones nuevas y cambiantes de la vida.

Por el contrario, cuando necesitamos que las cosas (o las personas, o el clima….) sean exactamente de una cierta manera para poder sentirnos bien, decimos que esa salud es un poco frágil. Porque cada vez que eso no ocurre…, cuando las circunstancias no son como esperábamos o como necesitábamos, nos empezamos a debilitar y a desequilibrar hasta llegar incluso a enfermarnos.

Da igual de qué circunstancias hablemos: el tiempo cambió de repente y el día se puso frío y húmedo…, llegó la primavera y con ella el aire se cargó de polen…, ocurrió inesperadamente un desagradable suceso…., me encontraba bien, y de repente me empecé a sentir enfermo…, surgió un virus y nos tuvimos que recluir  en casa…

Cualquier cambio que se produzca va a necesitar de nosotros una respuesta. Y esa respuesta puede ser más o menos saludable.

En realidad estamos hablando de nuestra zona de confort. Cuando es muy amplia, sentimos que en ella cabe casi todo. Cualquier nueva situación  es bienvenida. Nos adaptamos y en seguida ya forma parte de nuestra normalidad.

Pero en zonas de confort muy estrechitas, cualquier pequeña oscilación es como un terremoto. Queremos…, necesitamos que todo vuelva a ser como era antes…, que vuelva a ser como yo quiero que sea.

Y como eso no suele ocurrir, el terremoto derriba los frágiles andamios que nos sostienen.

Y aparece el sufrimiento.

Así pues, lo deseable sería tener una GRAN ZONA DE CONFORT, que se extendiera muchísimo a nuestro alrededor en todas direcciones. Y que llegara hasta… ‹‹¡¡¡Hasta el infinito y más allá…!!!››, como diría el valeroso Buzz Lightyear.

Diríamos entonces que todo cabe ahí. Que cualquier acontecimiento podemos encararlo y resolverlo de un modo satisfactorio de acuerdo con nuestras capacidades. O como mínimo, sentir que nos ha dejado un valioso aprendizaje, que nos ha hecho más sabios y más humanos… Que hemos crecido con él.

Sería, sin duda, el fin del sufrimiento. Al ser capaces de fluir con el devenir de cada día, los problemas seguirían apareciendo, pero el sufrimiento desaparecería de nuestras vidas.

Qué maravilla, ¿no…? ¡¡¡Quién pudiera…!!!

Pero aunque no podamos alcanzar (de momento) esa estupenda capacidad, hay mucho que sí podemos hacer para acercarnos a ella. ¡Podemos cuidarnos!. Y así, de esa manera, al estar más sanos, podremos sentirnos más fluidos y más capaces de adaptarnos a los cambios de nuestro entorno.

Pero… ¿qué es cuidarnos? ¿Qué aspectos de nosotros tenemos que cuidar y cómo podríamos hacerlo?

Pues a ese ‹‹conocimiento›› me propongo dedicar las siguientes publicaciones.

Haremos un recorrido por las diferentes partes o ‹‹cuerpos›› que nos constituyen.

Comprenderemos mejor a nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo emocional, nuestro  cuerpo mental y nuestro cuerpo espiritual.

Descubriremos los diferentes ‹‹alimentos››,  esenciales e imprescindibles, que nutren cada una de esas partes que nos conforman.

Y profundizaremos en cada uno de esos nutrientes: la alimentación, el descanso, el ejercicio, los afectos, el estudio, la meditación…

Todos estos temas los iremos desgranando poco a poco hasta obtener un aprendizaje profundo y global. Nos haremos expertos en el Arte de Cuidarnos Bien. Y así, poco a poco, agrandaremos ese espacio de confort en donde nos sentimos más plenos y dichosos.

Así que permanece atenta, atento, a las sucesivas publicaciones. Te animo a que no te las pierdas. Hay mucho que aprender.

Y mientras tanto, te propongo una pregunta para la reflexión: «¿Qué nos ocurre cuando dejamos de alimentarnos?». 

Indaga en la respuesta. Profundiza en ella más allá de lo evidente. Seguro que vas descubriendo muchas cosas interesantes.

¡¡¡Nos vemos en la próxima…!!!

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